Pieza del mes: un libro de horas flamenco
Si la Edad Media tuvo un best-seller, fue el libro de horas: el devocionario personal que toda casa acomodada quería tener, y cuanto más pintado, mejor. Los talleres flamencos del siglo XV los produjeron con una sofisticación que todavía hoy fija el estándar de lo que llamamos iluminación.
El facsímil que destacamos este mes reproduce uno de esos ejemplares con fidelidad de oficio: dorados estampados, calibre de página correcto, encuadernación cosida. No es el original — y esa es justamente su virtud: se puede abrir, estudiar y disfrutar sin guantes ni culpa.
La ficha completa está en la tiendita. Es una sola copia y la categoría lo dice todo: cuando se va, se fue.