Marginalia
Literatura antigua, libros medievales y el oficio de leer con las manos

El oficio del encuadernador

El taller huele a engrudo y a cuero mojado. Sobre la mesa hay un libro del siglo XVIII desarmado en cuadernillos, como un paciente en cirugía: el encuadernador lo cosió por última vez alguien que murió hace doscientos años, y la nueva costura tiene que dialogar con esa.

La regla del oficio es la reversibilidad: todo lo que se hace debe poder deshacerse sin daño. Por eso el engrudo de almidón y no los adhesivos modernos, por eso el hilo de lino, por eso la piel curtida al vegetal. La restauración que no se nota es la que está bien hecha — y la que un futuro restaurador pueda deshacer, mejor todavía.

De ese taller salieron varias piezas de nuestra tiendita. Cuando una ficha dice "encuadernación restaurada", esta nota es la letra chica.

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