Marginalia
Literatura antigua, libros medievales y el oficio de leer con las manos

Cómo leer una filigrana

Levantá una hoja antigua a contraluz y vas a ver el esqueleto del molde que la hizo: los corondeles verticales, los puntizones finos y — si hay suerte — una figura: un ancla, un buey, una flor de lis. Esa es la filigrana, la firma del molino papelero.

Para el bibliófilo es una herramienta de datación formidable: los moldes se gastaban en un par de años, así que una filigrana identificada acota la fecha del papel con una precisión que a veces supera a la del propio texto. Hay repertorios enteros — Briquet es el clásico — que catalogan decenas de miles.

Es también el placer más barato del coleccionismo: no hace falta comprar nada. Alcanza con una hoja vieja, una ventana y paciencia.

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